“Sentimos que el crecimiento vino mucho por tocar en vivo y por todo el tiempo que pasamos juntos componiendo, ensayando y probando cosas en la sala –afirma Mauricio Ponce, guitarrista de Questo Quelotro-. Eso nos fue empujando a evolucionar y a potenciar todavía más los géneros que atraviesan a la banda. También pasa que cada uno escucha músicas distintas y trae esas influencias a la sala. Cuando empezamos a mezclar todo eso, se nota en las canciones. A medida que el disco iba tomando forma, sentimos que teníamos que profundizar esa identidad y animarnos más a llevar esos sonidos al frente”.
Las letras del álbum tienen una mirada crítica sobre la realidad actual, aunque sin perder un mensaje de unión y conciencia colectiva. ¿Qué temas o situaciones los impulsaron a escribir desde ese lugar?
Es imposible aislarse de la realidad que estamos viviendo. Lo vemos todos los días en el trabajo, en el barrio y en la calle. Colo y Kangre supieron absorber toda esa energía y llevarla a las letras, hablando de desigualdad, falta de empatía, guerras, estados de ánimo y del poco respeto que hay hacia el planeta. Estamos muy felices de poder volcar todo eso en este disco.
Una de las frases del disco dice: “Todavía rapeamos sentimiento entre tanto plástico”. ¿Cómo viven ustedes la relación entre autenticidad, industria musical y escena independiente hoy?
Hoy el gran desafío es sostener la autenticidad y construir un lenguaje propio, sin la necesidad de encajar dentro de una tendencia o una lógica de la industria. Nuestra música va por otro lado, pero justamente eso tiene que ver con quiénes somos y con la manera en la que entendemos lo artístico. Al mismo tiempo, vemos una escena independiente muy fuerte, con una enorme cantidad de bandas y proyectos de muchísima calidad. Hay una búsqueda por encontrar una identidad y construir espacios propios. Nosotros tratamos de aportar desde ese lugar, generando vínculos con bandas de distintos puntos del país y apostando a una movida más federal, donde exista intercambio, colaboración y crecimiento colectivo.
Siempre se destacó la energía de sus shows en vivo, y en “Bondi” parece que lograron trasladar esa intensidad al estudio. ¿Cómo fue el proceso de grabación para capturar esa esencia tan directa y potente?
Sí, realmente estamos muy contentos con eso. El EP anterior lo hicimos en plena cuarentena y fue un proceso mucho más tranquilo y aislado. En cambio, en este disco nos influyó muchísimo el hecho de poder volver a tocar en vivo. A medida que íbamos componiendo y cerrando los temas, ya los grabábamos. Si una canción sonaba bien en la sala de ensayo, sentíamos que ya estábamos cerca. Hoy, viéndolo a la distancia, ese proceso ayudó a que las canciones no perdieran energía ni frescura. También tratamos de no obsesionarnos tanto con los tecnicismos o la perfección, sino de conservar esa intensidad más directa y real que tiene la banda en vivo. En la grabación usamos distintas baterías, equipos y plugins, dependiendo de lo que teníamos disponible en cada momento, y eso también terminó aportándole variedad y personalidad al sonido.