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Se cumplen siete años del último show de Gustavo Cerati: video y detalles de aquella “despedida”

El 15 de mayo de 2010, Gustavo Cerati ofreció el último concierto de su vida. Fue en la Universidad Simón Bolívar, en una de las últimas fechas del tour de respaldo para Fuerza natural, el álbum que comienza con las frases “tengo todo por delante/ nunca me sentí tan bien”, curiosamente.

Fue en ese show, culminado con la canción Lago en el cielo y un solo de guitarra más vertiginoso que el habitual, que el exlíder de Soda Stereo se descompensó tras sufrir el accidente cerebro vascular que luego lo dejó postrado hasta su fallecimiento.

El contexto y los detalles de esa triste jornada fueron reconstruidos por Juan Morris, autor de la biografía no autorizada de Cerati, para la edición argentina de la revista Rolling Stone.

“Media hora más tarde, cuando (el sonidista) Adrián Taverna bajó del escenario después de desarmar la consola, también pasó por el camarín para charlar sobre cómo había sonado el show. Se lo encontró comiendo un medallón de lomo y una ensalada.’”Ya sé a qué viniste’, le dijo Gustavo. ‘Ya me di cuenta que sonó bien’”.
“Taverna lo vio demasiado apagado y le preguntó: ‘¿Te pasa algo?’ ‘No, estoy cansado’, le respondió Cerati. ‘¿Querés hacer algo?’ ‘No, no, quiero dormir hoy’. Taverna salió del camarín un poco desconcertado por la respuesta. En toda una vida compartida en shows, Gustavo nunca se había querido ir a dormir después de tocar. Afuera se encontró con el resto de los músicos, que estaban organizando la foto que sacaban cuando terminaba el tramo de una gira. Fernando Samalea estaba acomodando la cámara en automático, subido a una banqueta. Gustavo apareció a último minuto, cuando ya estaban todos acomodados”, sigue la indagación de Morris.

Luego completa: “Se había cambiado la ropa del show por un saco, una camisa y un jean. La primera foto salió sin flash, así que Samalea les pidió que se quedaran donde estaban. Taverna se dio vuelta para preguntarle cómo estaba. ‘Lo miré y estaba blanco, con los ojos desorbitados y la boca abierta’, dice. ‘No me lo olvido más en mi vida’. ‘¿Te pasa algo?’, le preguntó. Gustavo no pudo contestarle. Medio perdido, se fue caminando hacia su camarín, se sacó el saco, se abrió un poco la camisa y se desplomó sobre el sillón. Pensando que tenía un pico de presión o algo así, Nicolás Bernaudo, su asistente, llamó a los paramédicos para que lo atendieran. Pero eran tan jovencitos que cuando se encontraron en el camarín con Cerati que no podía hablar, no supieron qué hacer; así que Charly, su kinesiólogo, se tuvo que hacer cargo de la situación y les pidió que fueran a buscar la camilla. Gustavo todavía se podía mover por sus propios medios, pero estaba como abrumado, sin poder articular palabra. Lo cargaron en una camilla y se lo llevaran en una ambulancia hasta la clínica La Trinidad”.

En La Trinidad su cuadro se complicó. Luego vinieron el traslado al país, la internación en el instituto Fleni, la no reacción y la extensión de un sueño desconcertante hasta el 4 de septiembre de 2014, fecha del fallecimiento del grandioso Gustavo Cerati.

 

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