Home / Noticias / Micaela Mulassano: “El rol del ingeniero no es programar, es resolver problemas”

Micaela Mulassano: “El rol del ingeniero no es programar, es resolver problemas”

Cuando se habla de ingeniería, es de suma importancia entender que muchas veces va más allá de lo que pensamos: su verdadero enfoque es solucionar problemas. Así lo asegura la Ing. Micaela Mulassano, graduada en Ingeniería en Sistemas de la Información desde 2005 de la UTN San Francisco. Con pasión por la Inteligencia Artificial y su formación en Sistemas y Electrónica, hoy trabaja en ambas áreas para Argiatech, una empresa argentina dedicada a sistemas e inteligencia artificial.

Su trayectoria
Sus primeras experiencias tuvieron lugar en un servicio técnico, en el área técnica, con hardware y redes, en donde se desempeñó durante un año, a la par del cursado de la carrera.
Poco después empezó a trabajar en desarrollo web, configuración y administración de servidores. A posterior, comenzó a trabajar de forma independiente, de manera freelance para proyectos de varias empresas, también en paralelo con sus estudios.
Al recibir su título, en 2013, ya formaba parte con un grupo de colegas de un emprendimiento en donde hacían dirección y desarrollo de software. Y a la vez las empresas los contrataban para solucionar problemas específicos.
“Eran empresas con distintos problemas, nos contrataban para que uno le pudiera aportar soluciones con software o con las herramientas que ya tenían. Ahí fui encarando y entendiendo el rol del ingeniero, que no es programar. El rol del ingeniero es resolver un problema, los problemas de la empresa, siempre tratando de utilizar los recursos y de innovar usando todas esas herramientas”, aseguró.

 

Inteligencia Artificial
Su incursión en la inteligencia artificial fue “un camino largo”, como la ella lo define. Todo comenzó apenas graduada, cuando empezó a trabajar como docente universitaria en la cátedra de Inteligencia Artificial, como ayudante de la profesora titular. “Con ella nos fuimos metiendo en el área y empecé a especializarme. El marco de esa materia era teórico y la idea era bajar un poco toda esa innovación que había en los libros a las empresas y a la práctica de los estudiantes”.
En eso, los grupos de investigación y desarrollo de la Facultad tuvieron un rol muy importante para acercarla a las empresas en su rol de ingeniera: “Uno en un grupo de investigación no programa, sino que investiga y desarrolla nuevas soluciones enfocadas a un problema”.
Así fue como en conjunto con la docencia y los grupos de investigación, se fue acercando a las empresas con inteligencia artificial. “Era muy difícil, sobre todo acá en la zona, hablar de estos nuevos conceptos, ir a las empresas a ofrecer esta soluciones y que se animen y que empiecen a innovar”, recordó.

 

Grupos de investigación
Actualmente, Mulassano forma parte de tres grupos de investigación. Además de pertenecer al Grupo de Investigación Sobre Aplicaciones Inteligentes (GISAI) y al grupo CIPI de Industria 4.0, preside desde hace alrededor de dos años un grupo que está por encarar un proyecto sobre ingeniería industrial y otro en el área de la matemática.
“El primero está enfocado a soluciones específicas para resolver un problema particular dentro de una empresa. Y el segundo está más orientado a capacitación y a talleres, en cómo las empresas tienen que prepararse para aplicar o para migrar a la industria 4.0”, explicó.
Respecto al grupo que dirige, agregó: “Hace seis años empecé a ser profesora de Álgebra y Geometría Analítica y en esa rama se abrió el grupo de investigación cuyo objetivo es conectar la matemática con la inteligencia artificial, porque la base de la inteligencia artificial es matemática. En estos momentos vemos como ciertos modelos matemáticos hacen al funcionamiento de la visión por computadora. Son temáticas que se relacionan”.
“Trabajar y estudiar fue muy importante, a mí me aportó mucho en la carrera. Estudiar me resultaba más fácil, porque yo iba haciendo práctica a medida que estudiaba, aplicando los conocimientos. Cuando iba a rendir sentía que no era difícil”.
Su participación en los grupos de investigación empezó cuando aún era estudiante, algo que destacó: “Me ayudó un montón a ver ese perfil del ingeniero, que por ahí es lo que en el área de Sistemas de Información cuesta un poco más entender. No nos quedamos solo con el rol de un programador. Si yo quiero ser un programador, estudio una tecnicatura en programación. Pero si quiero ser un ingeniero para tener este tipo de perfil de dar soluciones a las empresas, dirigir proyectos, investigar, desarrollar, innovar, la ingeniería te lo da”.

 

Su arribo a Argia Tech
Actualmente la ingeniera trabaja para Argia Tech, una empresa argentina dedicada a Sistemas e Inteligencia Artificial.
Fue contratada el año pasado cuando, en plena pandemia, estaba trabajando como asesora y analista en un proyecto para Sancor Seguros.
“Argia Tech es una empresa dedicada exclusivamente a la inteligencia artificial y a la visión por computadora. Me contrataron para hacer esto que estoy haciendo en la Facultad, investigación y desarrollo, y llevarlo a las empresas, llevar esto que nosotros tenemos en el laboratorio a un producto”, explicó.
Su trabajo, desde hace un año y medio, es de forma virtual. Si bien tuvo la oportunidad de viajar a Buenos Aires y conocer a su equipo de trabajo, su desempeño sigue siendo de forma remota, desde su casa.
“Hoy los desafíos en esa empresa son grandes. La empresa me provee todos los equipos, porque para trabajar en esta área se necesitan equipos especiales, tengo todas las posibilidades para seguir creciendo en el área y sobre todo la oportunidad de aplicar todo esto a gran escala porque no solo es a nivel nacional, sino también internacional”, sumó la ingeniera.

 

Sus mayores satisfacciones en el plano laboral
Actualmente, Mulassano se desempeña en el área de Innovación e Investigación y Desarrollo en Argia tech con el rol de directora de proyectos de Inteligencia Artificial y Visión por Computadora.
“A veces con el trabajo uno dilata un poco los años de estudio. Algunos se preocupan cuando le ponen más de cinco o seis años a la carrera. Yo le puse siete y no lo veo mal”
Se trata de un trabajo que, asegura, le apasiona: “Suelo dar charlas y la pregunta que me hacen siempre es en qué tiempo hago todo lo que hago. En la Facultad doy clases casi toda la semana, hago investigación y desarrollo y trabajo más de 8 horas por día en la empresa. Y puedo hacerlo porque realmente disfruto de lo que hago, porque si no directamente no lo haría. Cada cosa disfruto. Tener un problema, lo disfruto, hablo de problemas a resolver en la empresa”.
“Por ejemplo, en este momento estamos teniendo un gran desafío: estamos haciendo desarrollos a nivel internacional, estamos compitiendo con tecnología a nivel mundial, eso es más que motivante. Estar desarrollando a la par de grandes empresas, innovando en áreas con tecnologías que estamos creando. Eso es lo que más me motiva y los desafíos que se presentan día a día”, apuntó.
Seguidamente, añadió: “La motivación mayor es que realmente me apasiona lo que hago, desde dar clases. En el aula aprendo mucho de los estudiantes, ellos aprenden de mí y yo aprendo de ellos, es intercambio mutuo, eso me apasiona, por eso lo hago. Y en el nivel laboral y profesional lo que me apasiona creo que es esto de crear cosas nuevas y de hacer ingeniería realmente. Y estar a nivel mundial compitiendo con desarrollos de estas nuevas tecnologías”.

 

Deporte
Un dato para agregar a su extensa carrera en Ingeniería en Sistemas tiene que ver con que a la par de sus estudios, formó parte del primer equipo de fútbol femenino de la UTN San Francisco.
Pese a que se trataba de una época en que las Ingenierías Electrónica y en Sistemas de la Información tenían a pocas mujeres en su matrícula, algo que hoy cambió, las mismas se pusieron al hombro un pedido especial: que se sumara la disciplina.
“Éramos muy pocas chicas en el área. Hoy me alegro de ver que hay más chicas en las aulas, sobre todo en el área de Sistemas y en el área de Electrónica. Está bueno que se sumen y que no tengan miedo”, dijo.
Y agregó: “En 2008, como yo cursaba con dos o tres chicas nada más, todos eran varones, con chicas de otras carreras íbamos pidiéndole a la Secretaría de Asuntos Estudiantiles (SAE) que agreguen fútbol femenino. Habían llegado varias consultas sobre fútbol femenino hasta que, como éramos varias mujeres de distintas carreras las que teníamos la inquietud, en 2008 se armó el equipo de fútbol femenino acá en la UTN. El equipo llevó a que formemos un grupo de amistad que hoy mantengo y desde el 2008 hasta el momento nos vemos casi todas las semanas con la mayoría”.
“Es un grupo muy lindo que me dejó el deporte. Es como otra familia dentro de la universidad. Eso lo valoré muchísimo”, concluyó.

Fuente: UTN – Facultad Regional de San Francisco

link

QUE TE PARECIÓ LA NOTICIA