Home / Noticias / Los Rolling Stones hicieron delirar a los fans en La Plata

Los Rolling Stones hicieron delirar a los fans en La Plata

“Hola Argentina, hola Buenos Aires, hola muchachos”. Jagger en pleno salto, saludó al público, junto a los guitarristas Ron Wood y Keith Richards y el baterista Charlie Watts. 
“Hola Argentina, hola Buenos Aires, hola muchachos”. Jagger en pleno salto, saludó al público, junto a los guitarristas Ron Wood y Keith Richards y el baterista Charlie Watts. Martin bonetto

De otro planeta. Con un promedio de 71 años, los Rolling Stones parecían anoche seres extraterrestres: su vitalidad, la que mostraron durante las más de dos horas de recital en el Estadio Unico de La Plata, era notable. La gente lo agradeció durante todo el show, sin parar, coreando las canciones y aplaudiendo hasta el más mínimo gesto de los cuatro músicos británicos. Un cuarteto de inoxidables.

El video inicial, diez minutos más tarde de lo programado, a las 21.10, dio comienzo al show. La breve demora, sin embargo, poco importó. Los Rolling Stones, la mítica banda que visita por cuarta vez la Argentina, ya estaba sobre el escenario. El público ardía. Y Mick Jagger, de pantalón y camisa negra con brillos, y una chaqueta verde, hacía de las suyas. Start Me Up fue el primer tema que hizo delirar a la multitud, unas 50 mil personas. Siguió It’s Only Rock ‘n’ Roll, a pura intensidad. Mick se movía por todo el escenario como un jovencito, como si la música le diera cada vez más energía. Keith Richards (de negro, con un pañuelo a tono en la cabeza y zapatillas verdes), Charlie Watts (remera blanca y pantalón azul) y Ron Wood (saco azul con vivos rojos, pantalón negro y zapatillas rojas) lo acompañaban de igual manera.

“Hola Argentina, hola Buenos Aires, hola muchachos”, fueron las primeras palabras de Jagger, antes de que se escuchara Tumbling Dice, la tercera canción de la noche. La lluvia ya había cesado. Y el líder de los Stones, que no paraba de moverse, se había quitado la chaqueta. Seguía bailando y cantando, llevando su delgado cuerpo por todo el escenario, incluso por la pasarela que se extendía sobre el campo. “¡Qué bueno estar de nuevo en la Argentina! Es la primera vez que tocamos en La Plata. Tardamos tanto en llegar que pensábamos que íbamos a Montevideo”, bromeaba el cantante, en un español entendible.

La intensidad crecía cada vez más. Y un ejemplo de ello era el look de los integrantes de la banda: ya no quedaba siquiera la camisa de Mick, y Richards se había sacado su campera para lucir una musculosa bordó. Mientras tanto, sonaba Out Of Control y Jagger pedía “atención total” para dar paso a Street Fighting Man, el tema que los fans votaron por la Web.

“Are you feeling good? (¿se sienten bien?)”, preguntó el cantante tres veces. Entonces, las luces se prendieron e iluminaron al público, que coreó “Vamos los Stones”. Jagger, emocionado, comenzó a revolear su camisa negra, como si fuese un poncho.

La lista siguió con Anybody Seen My Baby y Wild Horses. Y al notar la ferviente respuesta del público, el líder de los Stones comenzó a presentar uno por uno a sus compañeros. La gran ovación se la llevó Richards: como si estuviese en un partido de fútbol, el público comenzó a cantar “Olé, olé, olé, Richards, Richards”. Y él lo agradeció de la mejor manera, con un tema en soledad: Can’t Be Seen With You.
Las estrellas británicas cambiaron el look. Desde abajo del escenario, alguien les arrojó una bandera argentina, y la pusieron sobre el micrófono de pie. “Son muy buenos cantantes, Argentina”, se sorprendió Jagger en español, y se lo hizo saber a la multitud.

Para los bises, tenían preparado You Can’t Always Get What You Want, que contó con la presencia de un coro, de hombres y mujeres. Y el cierre, igual que como sucedió el miércoles en Santiago de Chile, fue con el esperado por todos: (I Can’t Get No) Satisfaction. Eran cerca de las 23.30, y habían pasado dos horas y veinte minutos de puro rock and roll.

Ayer llegar a La Plata tuvo su encanto y, al mismo tiempo, fue casi una odisea. Durante gran parte de la tarde, la autopista que comunica la ciudad de las diagonales con Buenos Aires se volvía una procesión de autos a marcha lenta. Al entrar a la ciudad, desde las ventanillas bajas se podían escuchar algunas canciones de los Rolling a todo volumen. Las calles aledañas al estadio eran un espectáculo aparte.

Un grupo sorprendió con “La caravana de Keith Richards”: iban sosteniendo una bandera y una gigantografía del músico. Hubo algún creativo que colgó su cartel “El chori Stone” para conquistar más fácil. La lluvia comenzó a caer, pero la gente no se inmutaba. Improvisaban pilotos con bolsas y seguían, ni los amenazantes rayos alteraban el camino hacia adentro del gigantesco hongo blanco.

Un día antes del concierto los fanáticos se habían acercado al estadio para comenzar con la vigilia del show. Se sentaron cerca de la entrada a esperar para ser los primeros en pisar el campo apenas se abrieran las puertas, por lo que pasaron la noche a la intemperie.

La mítica banda británica había venido en 1995, 1998 y 2006, brindando recitales en el estadio de River Plate

link

QUE TE PARECIÓ LA NOTICIA