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El gran escape: cómo fue el potente show de La Renga en Córdoba

6500 personas llenaron la noche del miércoles la Plaza de la Música, donde La Renga presentó Pesados vestigios. Crónica del show y galería de fotos.

 

“A un corazón que se escapa, no lo quieras enjaular”. El cantante y guitarrista Gustavo “Chizzo” Nápoli puso las palabras justas desde el tema de apertura de un nuevo show cordobés de La Renga, el trío que lidera hace casi 30 años. Este verso de la canción Corazón fugitivo, que ganó la atmósfera a las 22, refirió de la mejor forma la sensación reinante la noche del miércoles en la Plaza de la Música, donde unas 6.500 personas agotaron la taquilla, según los organizadores.

La multitud llegó sobre la hora del concierto, por lo que quedó medio en off side un operativo con vallados distribuidos en calles aledañas a la Plaza de la Música. A decir verdad, no daba para una previa con clima tan inestable.

Tormentas

Un dato puertas adentro del show: el staff de La Renga blindó las zonas interiores de La Plaza de la Música. La orden fue tajante, al extremo de sacarle el picaporte a la puerta que da a las radios Vorterix y Rock & Pop. El fundamento en estos casos es el siguiente: nadie tiene privilegios.

Un gran escape del tedio cotidiano en pleno día hábil, con permanente amenaza de tormenta afuera, con tormenta eléctrica y en seco adentro, y para presenciar el directo que respalda a Pesados vestigios, el último disco del trío de Mataderos que se ubica entre los más pesados, valga la redundancia, de toda su obra. Así se pueden sintetizar las intenciones de los testigos perfectos de un espectáculo caliente.

Tocaron viejos himnos como Balada del diablo y la muerte y nuevos latigazos comoMuy indignado, en el que “Chizzo” canta los estribillos como si fuera un cantante de hardcore, directamente. Entre los temas, sonó coreado con fuerza Pole, dedicado a Víctor Poleri, un actor amigo que participó en los clips de la banda. Otra canción dedicada fue En el baldío, para “el Zurdo”, un cordobés amigo y colaborador de La Renga cuyo padre falleció hace poco.

No sólo lo formal-sonoro hacía atrayente la convocatoria en la previa. También tallaba la excitación de flashear con un power trío bombástico indoor, bajo techo. Es que tras varios años de peregrinación en recintos a cielo abierto, la formación que se completa con el bajista Tete y el baterista Tanque decidió afrontar una minigira nacional en esos términos, gira que ya pasó por Salta, Catamarca y anoche explotó en la Plaza de la Música.

“Más under”

“Estamos aquí de vuelta con la excusa de presentar Pesados vestigios, pero esta vez lo haremos más under”, dijo “Chizzo” al comienzo del show, en alusión al espacio cerrado.

Si esta decisión de La Renga fue antojadiza y puramente estética, sólo lo saben los miembros del grupo, que rara vez ofrecen entrevistas. Ese silencio, sumado a los antecedentes de algunas presentaciones problemáticas en el formato “Woodstocks itinerantes” (sin ir más lejos, la de Villa Rumipal de comienzos de año, donde falleció el joven Ismael Sosa), dejan margen para especular que ahora se toca donde se toca para tener bajo control lo más que se pueda. Nada para reprochar. Por el contrario, la vida de ningún espectador vale un show de rock.

A propósito, en el primer tramo del concierto se hizo lugar el country San Miguel, dedicado a Miguel Ramírez, el fan muerto por una bengala en el Autódromo de La Plata.

La Renga honró la seguridad de su gente por sobre el mensaje y el espíritu de los temazos de Pesados vestigios que ganaron lugar en la lista y que a grandes rasgos refieren a “tomarse el palo” de la ciudad y sobre ruedas de metal. Tales son los casos de Nómades (“ya me acordé/ voy a olvidarme de todo”), Motorock (“Iba leyendo el precipicio”) y Día de sol (“quemé goma rajando el pasado”).

Del interesante nuevo disco del trío también sonaron la balada Sabés qué (aunque sin el violín decisivo de Ricardo Soulé) y Masomenos blues, repleto de slide, armónica y filosofadas encastradas con muy buen humor.

Otros momentos altos del show llegaron con composiciones del nuevo siglo (La razón que te demora, Panic show Dementes en el espacio, en la que subió una cuerda de vientos, tan elegante como la de Blur) que, sin embargo, palidecieron en términos de fervor ante himnos noventeros como Lo frágil de la locura, que tuvo como invitado a Rubén Patagonia de rigurosos morral y poncho.

La puesta, que al aire libre suele permitirse tablados concéntricos y complementos fastuosos, aquí se limitó a un escenario que ganó en profundidad en relación con otros shows. Al fondo, había un telón con el reloj fileteado de Pesados Vestigios y dos pantallas (que no eran laterales, sino colgadas encima del público).

En ningún momento se percibió que se niveló para abajo. Porque si algo le sobra a La Renga es oficio y mucho más que ordinario “rocanrol” para adaptarse a lo que pinte.

Fuente: LaVoz.

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