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¿Vuelven los recitales con capacidad reducida?: los productores musicales opinan sobre la situación de la industria

Desde marzo, cuando se declaró la pandemia de coronavirus, se cancelaron todos los festivales y los conciertos. Tanto los productores como los artistas son conscientes de que será una de las últimas actividades en volver. Por eso, los principales referentes se plantean distintos escenarios hasta la salida de la vacuna contra el COVID-19. La Viola habló con José Palazzo, responsable de Cosquín Rock; José Luis Cameron, de Gonna Go Producciones; Eduardo Roca, director de Crack; y Gustavo Granato, productor rosarino, sobre las alternativas que analizan desde el sector para readaptarse a esta “nueva normalidad”.

No somos solo nosotros, no son solo los artistas, unas 500 personas pertenecen a la industria de la música”, dice José Palazzo, visiblemente preocupado al igual que el resto de sus colegas. Luego de la cancelación del Lollapalooza, el dueño de la marca Cosquín Rock descartó públicamente la posibilidad de hacer la primera edición del clásico cordobés en Buenos Aires, prevista para octubre.

Además, mira con desconfianza las probabilidades de llevar adelante el festival de febrero. “El nivel de inversión y las características del lugar hace tambalear la edición 2021, tengo que ser realista”, indica el productor.

Por su parte, Gustavo Granato asegura que antes de pensar en festivales, hay que conseguir que la actividad vuelva. Al igual que en otras partes del mundo, sugiere regresar bajo la metodología de capacidad reducida. “Estamos trabajando con el Municipio de Rosario desde hace tiempo”, explica el productor santafecino:“En un lugar para 5000 personas, entrarían 1500″.

De esta manera, Santa Fe podría convertirse en la primera provincia en ofrecer un recital con público antes de fin de año. “Lo estamos pensando para el Anfiteatro porque tiene que ser al aire libre”, sentencia. Granato es el responsable del Festival Bandera -que se lleva a cabo en el Hipódromo de la ciudad- y que el año pasado vendió 16 mil entradas.

Eduardo Roca, que no pudo llevara adelante el Festival Nuestro, un evento multicultural que reunía a artistas de diferentes géneros y que convocó a 15 mil personas en 2019, cuenta que están trabajando para recuperar los puestos de trabajo: “Hay que generar laburo para el entorno y seguir apoyando a los artistas”. En su caso, produce unas cápsulas con nuevos talentos que salen antes de los shows en el ciclo que empezó en septiembre en el Buenos Aires Arena. “Esa fue siempre la esencia de nuestro festival, darle la oportunidad a las nuevas generaciones”, sostiene el director de Crack Producciones, que trabaja con artistas como Babasonicos, El Kuelgue, y Las Pastillas del Abuelo

Roca tiene una sociedad con José Luis Cameron en el Festival Capital que se realiza en La Plata y que se convirtió en el primero de esa ciudad. Cameron anunció que están hablando para hacer un encuentro virtual con música y diferentes actividades artísticas.

En la cadena de valor están los técnicos, los agentes de prensa, los fotógrafos, los asistentes y la lista sigue. Sobre la posible vuelta a los recitales con público normal, hay mucha incertidumbre: “Al principio pensábamos que iba a ser menos, ahora ya estoy pensando en 2021”, lanza el responsable de Gonna Go Producciones.

Además, como dueño de salas de música indica: “Necesitamos activar las venues en las que tanto hemos invertido, necesitamos contar con un apoyo del Gobierno para poder seguir llevando adelante esto”.

Palazzo, por su parte, agrega: “No queremos que terminen como Cemento, siendo un estacionamiento”.

Al igual que el productor cordobés, Cameron se mantiene expectante de lo que pueda ocurrir con El Rock en Baradero de febrero: “Por la información que tenemos, creemos que hasta la segunda mitad de 2021 va a estar complicado para los festivales”. Por esa razón, dialogó con el Intendente de la ciudad -donde realiza el festival desde hace seis años- para buscar una alternativa para la próxima edición.

Roca sostiene que esto es una oportunidad para pensar qué lugar ocupa el negocio del espectáculo dentro de la política cultural argentina. Todos están de acuerdo en que la actividad tiene que regresar de manera controlada. “El ocio nocturno clandestino es uno de los focos de contagio más importantes y ha demonizado nuestra actividad”, dispara Palazzo. En ese sentido, concluye: “Entre el Estado y los particulares podremos lograr que empiecen los shows con distanciamiento”.

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