Iorio se dirigía por un camino que une la localidad de Azopardo con Bordenave, y venía tirando con su camioneta un carro cargado con tres chanchos. “Los ejes de mi carreta, nunca los voy a engrasar…”, dice Atahualpa Yupanqui en una de sus fráses célebres, aunque parece que en este caso, habría venido bien una revisión del equipaje.

En medio de la ruta que une los dos pueblos, el carro sufrió una rotura y perdió una rueda. Esto provocó la inestabilidad del vehículo, que finalmente terminó volcando en medio del camino. Testigos presenciales afirmaron que Iorio viajaba solo, e increíblemente, no sufrió ni un raspón.

Obviamente se hicieron presentes efectivos de la policía para constatar que Iorio no se encontrara herido ni haya sufrido lesiones que le impidieran continuar. Pero al encontrarlo lúcido, sin heridas y hasta sacándose fotos con algún que otro curioso que apareció por el lugar, lo dejaron seguir su camino.

Ricardo Iorio se fue, pero el carro quedó en el camino y fue fotografiado por los lugareños. A pesar del accidente, no hubo ningún parte oficial, ya que no hubieron heridos ni lesionados en el accidente.

carro

Recordemos que no es su primer accidente. En noviembre de 2014 había volcado también con su camioneta y, después del hecho, fue a Mendoza para dar un recital, más allá que estaba muy dolorido. Lo mismo le ocurrió a finales de 2012, cuando se accidentó en su Sierra de la Ventana.