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Punto de vista: La estrategia anti (red) social de Radiohead

La banda británica saca este domingo su nuevo disco. Hace días, se esfumó de las redes sociales. ¿Idea revolucionaria o estrategia?

How to dissapear completely. O mejo,r en español, Cómo desaparecer completamente. Es una canción que el grupo británico Radiohead publicó en el álbum Kid A (2000) y que tocó en homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado en su única visita al país, ofrecida en el Club Ciudad de Buenos Aires un 24 de marzo de 2009.

La pieza es grisácea y bella, y tiene una letra que alude a un gran escape, a una caprichosa huida hacia un lugar placentero. Tal cual, su segundo verso refiere específicamente a eso (“Voy adonde me plazca”), algo que se ajusta de modo inmejorable al tránsito por este mundo de Thom Yorke y los suyos. No sólo por cómo plantean sus vaivenes expresivos sino por cómo manejan cuestiones extramusicales mientras la industria que los contiene vive una permanente mutación. Cualquiera que esté medianamente informado en este aspecto sabe que hay un highlight: la de ofrecer a la gorra su (fabuloso) disco In rainbows y conseguir una fortuna sin intermediarios.

Una idea revolucionaria que para algunos surgió de gente creativa y talentosa mientras que para otros de marketineros cínicos. “Fue algo así como experimento”, le dijo a VOS Phil Selway, baterista de Radiohead, en una entrevista de 2014. “Cada uno trata de encontrar la mejor manera de editar, y eso ha sido así desde el principio de la música, no es algo nuevo. De última, tenés que ser honesto con vos mismo y saber qué es lo apropiado para tu banda. Cuando lanzamos In rainbows, consideramos que el modo utilizado era el más adecuado para nosotros en ese momento”, precisó en ese mismo contacto.

Ahora la nueva idea y/o estrategia fue desaparecer completamente en sus perfiles de redes sociales, que como hoy representan una extensión de nuestras humanidades, sugieren una desaparición real. Tal situación está hecha carne en el lenguaje cotidiano. Irte de Facebook, por ejemplo, es un indicio de que no querés existir. Nadie entiende demasiado un gesto de renuncia a este festival narcisista en el que se ha convertido esta era de las comunicaciones. Mucho menos en el rock, una cultura que en la escala no masiva confunde el límite entre “el uso de herramientas para promocionarse en cuanto artista independiente” y el “autobombo ridículo y al vacío”. Y que en la mainstream abusa del misterio (¿alguien dijo Beyoncé?).

Lo cierto es que Radiohead se esfumó. Borró todo rastro de la web. Llevó todo al extremo de posteo cero en sus cuentas de Twitter, Facebook e Instagram. Lo mismo sucedió con su sitio, que fue descomponiendo gradualmente una imagen hasta convertirla en blanco total, desconcertante, molesto a la vista.

Los ingleses tardaron un día menos que Jesús en resucitar, ya que tras 48 horas de incertidumbre reactivaron la cuenta de Instagram con un teaser  de un pajarito en stop motion y un rato más tarde ya se manifestaron en el resto de los frentes virtuales con el inquietante video completo de Burn the witch, un título que activó a los fans en el acto porque esa expresión está contenida en un rincón del arte de tapa del disco Hail to the thief (2003).

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