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Llegaron al Mundial vendiendo su propia cerveza en motorhome

Lucas Martino tiene 32 años. Su hermano Federico, 30. Nacieron en Mendoza, pero transcurrieron buena parte de su vida en El Bolsón, Río Negro. Paradisíaco rincón del país al que llegaron junto a sus padres y una hermana. Allí, en ese profundo valle de origen glaciar, fueron arraigando un sueño: organizar un viaje sustentable que les permitiese recorrer el mundo, incluida una escala en Rusia para presenciar el inminente Mundial de Fútbol y, simultáneamente, generar los recursos para cumplir con la travesía. El qué hacer, estaba resuelto: podrían fabricar cerveza artesanal a medida que desandaban caminos y venderla en cada sitio visitado. El oficio ya lo habían aprendido y, de hecho, en El Bolsón les iba muy bien con este emprendimiento. Ahora había que resolver el cómo. La primera idea fue surcar ríos y bordear continentes a través del mar en un barco factoría especialmente construido. El agua y el viento reemplazarían el necesario combustible para impulsar el galeón, permitiendo un ahorro importante. Rápidamente fue descartada la moción. La edificación del navío implicaba grandes costos. Lejos de claudicar, Federico y Lucas rápidamente pensaron que un motorhome podría ser el vehículo ideal para la travesía dado que les permitiría trasladarse, oficiaría de casa rodante, tendría espacio suficiente para instalar las máquinas para la elaboración de la cerveza artesanal y hasta mutarlo en un bar ambulante. Manos a la obra. “Compramos un Bedford 300 inglés del año 1964. Durante diez meses lo remodelamos para convertirlo en fábrica, bar y en nuestra casa rodante. La cerveza artesanal la producimos nosotros mismos en eventos o dentro de la motorhome, y la vendemos para generar nuestro propios recursos y poder seguir viajando”, explica Federico. Una madre escultora ayudó con las herramientas necesarias. Y padre y hermana brindaron todo su apoyo. Los Martino son una familia bohemia y viajera. Así que lo que para algunos podía sonar a locura, para este clan sureño era lo más natural del mundo. ¿Amores? Bien, gracias. Ese no fue un impedimento. Ni siquiera existía la contrariedad de dejar a las novias. Los muchachos estaban, y están, solteros. Se distanciaron de sus parejas hace un tiempo, pero “somos libres y abierto a relaciones”, se ufanan a coro. Atención mujeres del mundo, argentinos al acecho.

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