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Gustavo Cerati, el “arquitecto del sonido” que edificó una nueva historia en el rock nacional

El martes cumpliría 61 años. Recordamos sus primeros gustos musicales y las bandas en las que tocó antes del nacimiento de Soda Stereo.

“Fue un arquitecto de sonido”, con estas palabras Charly García definió a Gustavo Cerati. Un músico que se abrió camino dentro del panorama musical como un gran guitarrista, capaz de tocar cualquier estilo, y una voz única. Toda esa música salía de su creación estuvo acompañada de tremendas letras.

“A pesar de ser zurdo, por una cuestión práctica agarré la guitarra como diestro”, recordó Gustavo Cerati en una entrevista. A los 9 años, empezó a estudiar con una profesora de barrio de Villa Urquiza, donde vivía con su familia.

Las primeras canciones que interpretó fueron clásicos del folclore. En las reuniones familiares, Gustavo Cerati animaba cantando temas como “Yo vendo unos ojos negros”. No tardó en darle vida a su propio grupo: a los 12 armó un trío con dos amigos que vivían en el barrio de Caballito. Ensayaban en el sótano de una casa en avenida Rivadavia y participaron de distintas fiestas.

Koala, ya en la adolescencia, fue otro de sus primeras experiencias. Fue gracias a un chico llamado Carlos, que trabajaba en un cementerio y era tan fanático del rock pesado como el funk y el rythm & blues. El joven Cerati se nutría de la música que le traía su padre, Juan José, de sus viajes al exterior por trabajo. Led Zeppelin o Deep Purple eran algunos de los artistas que sonaban en el equipo familiar de la familia. También estaban los discos del rock nacional de los ’70, principalmente la obra de Luis Alberto Spinetta. Cerati pasaba horas tratando de sacar a la perfección los solos de sus canciones favoritas.

Gustavo también era integrante de una banda de la parroquia del colegio San Roque. “Una vez participamos en el concurso de La canción navideña, con León Gieco y Carlos Cutaia entre el jurado. Poco tiempo antes, me habían echado del coro del colegio por indisciplina y uno de los curas me felicitó después de ir con Koala, pero aún así jamás pude volver a integrar el coro”, contó Cerati en la Biografía de Soda Stereo de Marcelo Fernández Bitar.

Antes de cumplir con el servicio militar, Cerati estuvo en distintos proyectos, como integrante de la banda de la cantante Manuela Bravo o tocando en una suerte de cabaret. En 1979 ingresó a estudiar la carrera de Publicidad en la Universidad del Salvador. En el aula conoció a Zeta Bosio, que junto a otros alumnos, donde también estaba Alfredo Lois -quien fue el responsable de la imagen de Soda Stereo y de la dirección de varios de los clips del trío- compartió sus gustos musicales.

“Lo recuerdo como un apasionado de la música. Venían con los instrumentos a clase. En esa época había aulas con dos puertas y se podía fumar. En algunas materias, daban el presente y se iban a ensayar”, le contó Daniel Gutiérrez a La Viola, compañero de estudio. Más allá del estudio, Cerati no abandonó su pasión por la música. En aquellos días tocó en un proyecto con músicos de Flores que hacían rock y blues. También, a un grupo de fusión llamado Vozarrón y formado por Alejandro Sanguinetti, Sebastián Schon, Marcelo Kaplán y Pablo Rodríguez.

“A Gustavo lo conocí antes que formara Soda, en los comienzos de los ’80. Recuerdo que éramos dos jóvenes entusiastas que confiábamos mucho en nuestro trabajo musical. Éramos obsesivos del audio, del estudio. Él dejó la universidad para dedicarse a la música. En una pausa de un ensayo me dijo ‘vos vas a llegar’. Teníamos 20 años y estábamos llenos de ganas. Nos reconocimos como tipos muy dirigidos, que empeñábamos todo en ser eficientes en lo que hacíamos. En esa época, Gustavo no cantaba, solo tocaba la guitarra”, describió Pablo Rodríguez, saxofonista, actual integrante de Los Auténticos Decadentes a La Viola.

“Con Vozarrón hicimos una actuación en el Sindicado de Músicos, al poco tiempo que se mudó ala Avenida Belgrano. Fue en la planta baja del edificio, donde estaba el restaurante”, agregó.

Rodríguez también recordó que años después tocó con Soda, en la época de Signos como invitado. “Fui convocado por el Pollo Raffo para el show de presentación del álbum en Obras, con una sección de vientos muy importante. Los arreglos sonaban muy ajustados. En una pausa que nos tomamos recuerdo que Gustavo se quedó tocando temas de Pink Floyd y se sabía los solos de David Gilmour tal cual y los músicos que no lo conocía dijeron ‘este toca’. Creo que eso lo hizo mostrando que él también era estudioso. Un tipo muy dedicado, fue un gusto tocar con él. Una persona que abordaba con mucha obsesión con resultados efectivos. Llegaba a comunicar la emoción que buscaba”.

The Police fue otro de los grupos que atrapó a Gustavo Cerati, con un estilo propio alimentado por la new wave, el rock y el reggae. Cuando Sting y compañía llegaron por primera vez a Buenos Aires, en diciembre de 1980 – con shows en la inauguración de discoteca New York City, Obras y en el teatro Radio City de Mar del Plata- el músico no se perdió la posibilidad de ver al trío británico en vivo y hasta de conocerlos personalmente.

“Fue uno de los momentos mas felices de mi vida. Teníamos mucha ilusión en dedicarnos a la música. Con Gustavo escuchábamos mucho a The Police. Pasábamos mucho tiempo juntos escuchando los casetes de la banda, que era innovadora para ese momento.Teníamos cintas piratas de sus shows que sonaban increíbles”, contó Zeta a La Viola.

El bajista de Soda agregó una curiosa anécdota: “New York City quedaba a la vuelta de la casa de Gustavo. El grupo tocó en la noche de inauguración. Fuimos muy temprano a hacer la cola, para estar adelante de todo. El show fue tremendo, sonaron muy poderosos, rockeros, casi punk. Al día siguiente decidimos ir al Sheraton, al mediodía para conocerlos y tener un autógrafo. A las 18 teníamos que estar cursando en la facultad. Al final conseguí que los tres me firmaran el disco. Sting nos atendió de muy buen humor”.

En el verano de 1981, Zeta viajó con The Morgan a tocar a Punta del Este. Gustavo también, pero junto al grupo Savage. A Bosio le fue muy bien con su banda, mientras que a Cerati no: el local donde tocaban no tuvo una buena respuesta por parte del público y terminó cerrando. Para colmo no pudo sacar sus equipos. Se había quedado sin dinero y no podía a regresar a Buenos Aires sin su guitarra. Estaba muy triste y con mucha bronca. “Lo vi tan angustiado que le propuse que se alojara con nosotros. Resolvimos el problema improvisando una especie de colchón con varias frazadas. Los siguiente 10 días, Gustavo terminó formando parte del grupo de amigos. Venía todas las noches a ver nuestros shows y pasamos aquellas vacaciones juntos. Se quedó hasta que pudo recuperar su guitarra y equipo y embarcarse en el ferry de vuelta”, recordó Bosio en su libro Yo conozco ese lugar.

Sandra Baylac, cantante de The Morgan, recordó aquella experiencia hace unos años a este medio: “Nuestro primer encuentro fue en Punta del Este. Compartimos varios momentos y recuerdo que el hotel en donde le tocó parar era espantoso. En ese verano estábamos de un lado para otro. Era muy dulce, precioso y con muchas chicas atrás. También era muy sensible y para adentro”.

De regreso a Buenos Aires, The Morgan sufrió algunos cambios en la formación y se pasó a llamar Stress. Con la partida de algunos de los integrantes, Zeta invitó a su amigo a tocar la guitarra en la banda. Por aquellos días también probaron a un joven tecladista, Andrés Calamaro, que al poco tiempo se sumaría a Los Abuelos de la Nada.

“Ensayábamos covers en un taller artístico de Belgrano y el único recital que dimos fue en la Caja de Ahorro y seguros, junto a un grupo folk. Si bien la sala se llenó, por un error de programación eran todos jubilados que fueron a ver una obra de teatro. Terminaron aplaudiendo de pie, pero Stress igualmente terminó ahí”, contó Cerati.

Fuente: TN La Viola
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