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El abogado defensor

Fue la sorpresa del año. Su consolidación como titular, claro: pasó de ser la promesa de todos los arranques de temporada a una de las garantías del equipo de Guillermo. Pero también la otra parte de su vida, la que no tiene visibilidad, la que lo posiciona como un ejemplo para todos los chicos de Inferiores aunque sostenga que “cada uno tiene la libertad de elegir su propia vida”. Seguir aprendiendo y esforzándose por crecer, sin encandilarse con las luces del Mundo Boca. Mano a mano con Olé, Lisandro Magallán cuenta cómo convive el 6 de Boca con el alumno universitario.

Cómo se divide el día entre el jugador, el estudiante y la persona?-Yo puedo tener diferentes actividades, pero siempre soy el mismo. Cuando juego al fútbol, cuando me siento a estudiar y cuando estoy con mis seres queridos. Lo único que cambia es el chip. En el momento que llego al club y me visto con la ropa de Boca para entrenar, pongo el foco en mejorar la parte física, futbolística y técnica. Cuando me siento a estudiar, pongo el chip de universitario.

-¿Te podés preparar con anticipación para rendir?

-En los días previos a un examen trato organizarme para estudiar bien los temas. Me acostumbré a hacerlo solo, rindiendo libre. Pero en Derecho pasa que las fechas de los finales son a largo plazo, entonces intento prepararme de a poco porque me puede aparecer un doble turno o un partido y la planificación del estudio se puede ver afectada por el fútbol.

-¿No te cuesta rendir materias libre? Es más complicado.

-No, de nueve que aprobé, cinco las rendí libre. Necesitás tener la voluntad de sentarte a estudiar, que es lo más difícil.

-¿Te benefició, te perjudicó o pasaste inadvertido en la facu como jugador?

-Un poco de todo. Es muy difícil pasar inadvertido en las cursadas porque cuando pasan lista, por ahí algunos no me conocen de entrada, pero cuando escuchan el apellido les suena conocido y después, claro, algún hincha te reconoció y se corrió la bola en todo el curso. Pero lo bueno es que nadie me dice nada, a lo sumo los primeros días me hablan de fútbol, pero luego se acostumbran, ven que sos uno más y te tratan como un par, hablás de la facultad.

-¿Es bueno ser uno más?

-Sí, no me gustaría tener un trato distinto por lo que hago. De hecho, me tocó hacer trabajos para otros compañeros, ja. Poner en un trabajo mío el nombre de algún compañero para salvarlo. Y a mí también me ayudaron. Prefiero que sea así.

-¿Y te quedaron amigos?

-Sí, salimos a comer, nos hablamos, estamos en contacto. Yo soy bastante tímido. Llego, no hablo con nadie, me siento, escucho al profesor…

-Jara desmiente lo de la timidez…

-(Se ríe) Es hasta que entro en confianza, hasta que se me pasa la vergüenza. Y en esta última cursada la primera conversación que tuve fue con tres chicos que se me acercaron a hablar de Boca. Hinchas los tres, del Interior, no lo podían creer… Entonces nos pusimos a hablar, nos sentamos en el mismo sector del aula. Y las primeras clases hablábamos de Boca, pero enseguida se dieron cuenta de que voy a la clase igual que ellos a intentar aprobar la materia. Nos hicimos amigos.

-¿A la cancha te fueron a ver?

-Sí, con Chacarita. Uno de los chicos era la primera vez que iba a la Bombonera, quedó enloquecido. A mí me pasó lo mismo: la primera vez fue en un entrenamiento y me quedé enamorado de la Bombonera, imaginate con gente…

-¿Y con los profesores?

-Son todos futboleros. Es difícil encontrar uno que no lo sea, pero lo bueno es que nunca se mezcló el fútbol.

-¿Nunca un comentario?

-No. A lo sumo, cuando había un partido difícil, antes de irme escuchaba un “suerte el domingo…”.

-Más allá del enriquecimiento personal que te da estar en otros ámbitos. ¿Futbolísticamente te sirve?

-Pienso que sí. Nosotros practicamos todos los días y se entrena el foco de atención, la parte física y el ritmo futbolístico. Leer y estudiar es un entrenamiento mental. Mantener la concentración durante varias horas para estudiar te ayuda a mantener la concentración durante el juego, la cabeza se acostumbra a no distraerse. En los partidos hay un desgaste psicológico además del físico, entonces si durante la semana lo podés hacer durante dos horas, en los 90 minutos lo llevás de otra manera. La mayor parte del día me dedico a perfeccionarme futbolísticamente. Pero cuando estoy estudiando saco la cabeza de eso y me concentro con los temas del examen. Tratar de no distraerme con cualquier cosa que pasa, que es dificilísimo, también se relaciona con lo que pasa en el partido. Al principio, pasaba una mosca y me quedaba mirándola, ja.

-¿Y la preparación futbolística termina a la mañana?

-No, suelo entrenarme por las tardes. Mi mejor amigo es profe de Educación Física y trabaja en un gimnasio. En la semana vamos viendo cuándo podemos entrenar a la tarde y qué aspectos se pueden mejorar. Sin hacer locuras, porque tengo que responder a los entrenamientos que tengo a la mañana y al profe que tengo en el club nos golpea fuerte, ja. La prioridad es el club. A las tardes, dependiendo de cómo estoy, me gusta hacer un doble turno focalizado en lo que siento que necesito. Pero nada de cargarme, porque la idea es que sume y llegar bien al fin de semana, no con fatiga acumulada.

-¿Sabés por qué estudiás?

-Primero, porque realmente me gusta. No lo tomo con la misma intensidad que mis compañeros, pero sí le doy mucha seriedad. No hago quilombo en la clase, no estoy con el teléfono ni les estoy hablando a mis compañeros. Tomo apuntes y presto atención. Tenés que ser inteligente: el profesor después va a evaluar lo que da en la clase.

Fuente: Diario Olé.

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