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Benito Cerati: “La realidad me pegó un par de cachetazos”

Benito Cerati lanzó con su proyecto Zero Kill su cuarto disco de estudio, Lapsus, un álbum que define como la contracara de Unisex. El material trajo nueve canciones que van del new wave al trip hop y el grunge, y sumó colaboraciones con diferentes artistas como Marilina Bertoldi, Richard Coleman y Marina Fages.

Lapsus se presenta como un disco oscuro, más contemplativo y crítico que sus trabajos anteriores, reflejando una nueva etapa en la carrera y en la vida personal de Benito Cerati. Y en entrevista con La Viola, el músico eligió tres temáticas atemporales que marcaron su vida: las canciones que creó en 2020, la música como herramienta para desplegar emociones y la psicología del fan.

Benito Cerati y la música en pandemia

– En medio de la cuarentena y de toda esta locura, grabaste y lanzaste Lapsus. ¿Cómo nacieron esas primeras canciones?

– En la locura (risas). Las compuse todas en Santa Fe, estaba semi-viviendo ahí la última mitad de 2019. Allá hace mucho calor y a veces no se podía ni salir a la calle, entonces no tenía otra cosa que ventilador y escribir. Y yo estaba pasando por un momento muy personal porque después de Unisex, que había sido súper arriba, fiestero, empoderado, la realidad me pegó un par de cachetazos. Empecé a bajar de ánimos, empecé a sentir que no era inmortal. Había querido ir contra todo y romper contra todo, y de repente se me hizo un poco mucho. Entonces sentí que tenía que hacer una contracara de lo que había pasado, porque realmente mi vida había cambiado y creo que el mundo en general había hecho un giro, y que la pandemia no hizo más que confirmar eso.

– El tema “¿Cuánto más soportás?” habla de todos estos procesos, ¿cómo fue la composición de ese tema y cómo definirías el mensaje?

– Yo creo que lo hice un poco enojado. Porque con Unisex había empezado a involucrarme socialmente y a querer comunicar muchas cosas, y después llegué a decir “no quiero volver a hacer shows”. Me desilusioné con muchas cosas. Inclusive dentro del colectivo LGBT, donde estaba muy metido, también me sentí muy desilusionado por mucha gente que cree tener el faro moral, por eso de “yo tengo la bandera y todos ustedes están mal”. Y ojo, creo que también caí en esa a veces, porque cuando sos una persona conocida, decís cosas y es como “ay tal cual”, entonces te creés que tenés una voz. Y no sos tan consciente de las consecuencias.

La conexión de Benito con la música

– ¿Para vos la música funciona como una herramienta donde poner o recibir emociones?

– Sí, en gran parte es eso. La música, o el arte en general, tiene esa cuestión dual de ser muy representativa de las cosas en general y poder apelarte a nivel personal. La música no le puede escapar a lo que está pasando en la sociedad, si hay una grieta, la música viene a decir “acá hay una grieta”. Tengo la teoría de que en una sociedad perfecta quizás no haya música, por lo cual, menos mal que no está perfecta (risas). Pero creo que también apela a una cuestión personal. Hay momentos que de solo escuchar se me pone la piel de gallina, y no se muy bien qué es lo que pasa ahí. Pero con mis temas lo que hago es que hasta que no me genera eso, no lo acepto como parte del disco. Con todos los temas en algún momento me tiene que pasar eso. Y eso es emocional y es personal, a cada uno le moviliza lo que le moviliza, ¿no?

– Vos componés desde re chiquito, desde que eras un niño, y después de adolescente con tu papá, ¿qué te acordás de esas primeras composiciones?

– Me acuerdo de todo porque tengo el librito que usaba para escribir. Me acuerdo que lo primero que hacía era anotar palabras clave de lo que yo escuchaba cuando hablaban, en mi familia, en las cenas o con mi hermana, que se la pasaba todo el tiempo conmigo. Me acuerdo que a veces hasta me decía “¡basta de copiarme!”, porque siempre que decía algo yo lo anotaba.

– ¿Te acordás de algunas de esas palabras que anotaste?

– Y hay de todo, y también me ayuda a la memoria, porque abro una página y me acuerdo del día que estaba pasando eso porque está escrito. Pero sí, hacía eso y así iba aprendiendo palabras, escuchando y anotando. De hecho, mi familia puede atestiguar que a veces nos juntábamos todos a comer asado y eran todos hablando y yo anotando. Y esas fueron mis primeras escrituras, después empecé a componer más en cuanto a experiencias. A absorber mucho, todo el tiempo. Después de adolescente tuve un blog, en internet, que no conocía nadie, lo tenía solo para mí. Ahí empecé a afilar mucho la parte más poética. Y después vinieron los discos.

Benito, la fama y Gustavo Cerati

– ¿Qué significa en tu vida la idea del fan y del ídolo? ¿Qué te representa?

– A mí me parece problemática, y como muchas cosas problemáticas, las intenciones al principio son buenas y los resultados o la explotación de la idea se vuelve dañina. Es necesario identificarse con cosas para poder crecer. Pero la movida del ídolo y el fan es dañina para el ídolo y para el fan. Y hay que educarnos en cierto sentido, porque lo que a veces estamos haciendo es simplemente espejarnos en esas otras personas, no los estamos viendo. No podemos creer que conocemos a esa gente. Es como una especie de lo que pasa en psicología, una especie de transferencia, por eso a veces hay tanta desilusión cuando alguien que idolatrás hace algo con lo que vos te espantás o que no es algo que vos harías, porque de repente es como si vos lo estuvieras haciendo.

– ¿Y creés que eso es lo que pasa con la cultura de la cancelación?

– Sí, exactamente. Y me parece que hace mal, porque al ídolo lo despersonaliza, no puede ser una persona normal, real. Y al fan le hace mal también porque se queda atrapado en esa persona, no puede seguir con su vida. Hay mucha gente que vive por su ídolo, y es como que ya pasa de una cuestión de identificación o de admiración, pasa a una cuestión de que “esto es mi vida”. Y me parece que se nos olvida que la gente es contradictoria, y que la gente tiene cosas buenas y cosas malas.

– ¿Y vos, personalmente, cómo vivís esta problemática?

– A mí me pasó mucho de estar tirando unas y que la gente esté como “te re bancamos”, y después haberme equivocado en algo y que me hayan destrozado. Porque el famoso no se puede equivocar, el conocido no se puede equivocar. Los otros, sí. Y no le hace bien a uno ni a los otros. Es una cuestión de sufrimiento permanente. Todos somos humanos. Y toda esa cuestión de la fama y de los paparazis nos ha hecho tanto daño… Y también me pasa mucho con mi viejo, yo a veces hablo de mi viejo como mi papá, con las cosas buenas y las cosas malas. Y molesta un montón que yo de repente diga “bueno, mi viejo también era tal cosa”.

– ¿Y los fans de tu papá, en lugar de querer conocerlo más, prefieren no saber porque les cambia esa “imagen”?

Es que ni siquiera pueden pasar por ahí, se van a que yo lo quiero basurear y lo quiero tirar abajo porque yo estoy peleado con él. Andá a saber, he leído de todo. Lo único que hago es hablar de un ser humano, yo también soy un ser humano, pero eso cuesta un montonazo. Algo que yo pensé que era lógico, evidentemente no lo es tanto.

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