Pocos proyectos duran 25 años en la Argentina, donde un contexto de vaivenes económicos y sociales de todo tipo dificultan lograr una buena continuidad. Sin embargo Cosquín Rock es un ejemplo de perseverancia y acaba de cumplir sus bodas de plata al celebrar su edición número 25, y confirmar una vez más que sin dudas es todo un Woodstock local.
Desde sus comienzos, en febrero del 2001, el festival logró una convocatoria realmente federal, con público de todas las provincias. No se trataba solamente de una reunión de grandes bandas y solistas, sino una experiencia que se convirtió en un rito de iniciación post-adolescente, con grupos de amigos dispuestos a viajar solos, hacer camping y vivir dos jornadas (a veces tres) a todo rock.
La comparación con Woodstock es inevitable por el enorme acontecimiento artístico en sí (con más de 100 artistas), y también por el clásico barro, las danzas de la lluvia (para atraerla o alejarla), el sol abrasador y hasta la simpática anécdota de la sandía que un fan regaló a Divididos hace unos años, y luego lo repitió en cada edición, con la banda entendiendo el guiño a Alvin Lee y un episodio del festival estadounidense de 1969.
La edición 2025 de Cosquín Rock volvió a ratificar todas sus cualidades y virtudes aprendidas con el paso del tiempo, casi a prueba y error, además de tomar nota de los detalles de logística y producción de otros grandes festivales del mundo. Hoy tiene un nivel internacional, comparable a cualquier clásico de las famosas marcas del mundo anglosajón; de hecho ya se exporta a otros territorios.
Cosquín Rock es hoy un encuentro multigeneracional de gran amplitud musical (ya no es solo rock and roll) y un poder de convocatoria que este año sumó 120 mil espectadores, con entradas agotadas para el Día 1 y prácticamente agotadas para el Día 2.
Si bien mucha gente compró los abonos antes de conocer los detalles de la programación, la grilla final exhibió una variedad de atractivos, desde un show del regreso de Los Piojos hasta el cuarteto-pop de Luck Ra, lo festivo de Los Auténticos Decadentes y la música urbana de Nicki Nicole, Wos, Ca7riel & Paco Amoroso y Dillom.
De la Plaza al Aeródromo
Veinticinco años atrás, Cosquín Rock debutó en la mismísima plaza Próspero Molina, donde aún hoy se realiza el clásico festival de folklore, pero el predio de 15 mil personas rápidamente quedó chico y hubo resistencia municipal, así que en 2005 se mudó todo a la Comuna de San Roque. La siguiente mudanza fue en 2011, al inmenso aeródromo de Santa María de Punilla, donde se realiza hasta la fecha. Un lugar ideal.